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| *Imagen de Antoinette Frissel |
En
México las mujeres que salimos a trabajar atravesamos por muchos obstáculos,
porque además de brillar, necesitamos demostrar que podemos hacer tanto como
los hombres, nos enfrentamos a tener que probar que no solo nos importa casarnos
y complacer a nuestros hombres, sino que dentro de una mujer hay mucho más que
una maquina reproductora de hijos.
Créame señor y señora lectores que cuando hablo se lo que les digo. Una vez que hemos obtenido éxito no falta
quien piense que ese logro se debe a algún favor recibido por nuestras dotes físicas
o porque le hicimos "cuchi cuchi" a algún funcionario pudiente. De ahí mi indignación
a la actual candidata a la Presidencia de la República por el Partido Acción
Nacional. Obtener algo condicionando el "cuchi cuchi" es tan indignante, señora
mía, como obtenerlo a través de él. Porque
dentro de una mujer hay mucho más que eso, hay un cerebro, una posibilidad de
convencer a través de argumentos sólidos y resultados certeros y no por favores
o desfavores físicos. Y no quiero que se me mal interprete, no juzgo a todas
aquellas mujeres que se ganan la vida así, lo que si digo es que si usted es
una de esas mujeres se quede en su casa y no salga, no pretenda ocupar un lugar
en las decisiones de una empresa, en la economía de un país y mucho menos se le
ocurra ni se le atraviese por la mente la posibilidad de ser Presidenta de México. Mejor, quédese en su casa, por el bien de
todas.

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