Durante
toda mi vida quise conocer el mundo, me emocionaba la idea de viajar y
encontrar otras culturas, espacios inverosímiles, lenguas inentendibles,
paisaje paradisiacos. Pero más que eso,
admiraba a las personas que lo habían hecho, hice lo que pude para relacionarme
con ellas. Me gustaba su seguridad, su
forma de ir por la vida. Creía que el
hecho de conocer otros países les daba esa forma de plantarse en el mundo. Hoy entiendo que no. Esa seguridad no la da el hecho de conocer
culturas distintas a la tuya, es precisamente lo contrario. Estando fuera de México aprendo a conocer mi
cultura y a valorar su riqueza. Desde la
comida producto de procesos artesanales, hasta la pasión y coraje de su
gente. El modo de adaptarnos al cambio,
la resistencia de nuestro carácter. En definitiva mi país tiene mucho que dar,
mucho por aprender y mucho que enseñar.
Me encanta vivir en Europa, su cultura y tradición me muestran parte de
mis raíces, pero en definitiva creo que el futuro sigue proyectándose en América,
la posibilidad de empezar de la nada y de brillar por tus diferencias, de no
sentirte obligado a parecerte a alguien para encajar en una sociedad, de ser
individuos, de ser libres. La invitación
es a no esperar a carecer de las riquezas de nuestra cultura para valorarlas,
la invitación es a sentirnos orgullosos de lo que tenemos y a luchar por lo que
no tenemos, la invitación es a darnos cuenta del valor de nuestra esencia, pues gracias a nuestras diferencias somos
libres.
En un abrir y cerrar de ojos la vida vuelca de forma extraordinaria a lo inimaginable. El objetivo de este blog es compartir las pequeñas cosas de la vida que a veces pasamos por alto invitando al lector a ser, más que un observador, un acompañante en este continuo despertar.
domingo, 29 de enero de 2012
miércoles, 18 de enero de 2012
ESTIMULOS MÁS QUE EL DINERO
Después
de tres meses de buscarlo, conseguí entrevistarme con él. Quería indagar 2 cosas. La primera era conocer su historia,
quería saber cómo su empresa había logrado conquistar al mercado mexicano,
latinoamericano, estadounidense y europeo en tan solo 25 años. La segunda era saber con qué soñaba, si es
que un hombre que lo tiene todo aun sueña (inocentemente me preguntaba). Como si adivinase mi pensamiento me lo contó,
no tuve necesidad de preguntar. Además me revelo su secreto: para lograr lo que
te propones solo necesitas tres hábitos, me dijo, el primero es no tener miedo, la segundo es
tener sueños y el tercero es entender que cada persona es distinta, distinguir sus
capacidades sin juzgar. Hace 25 años viajó con 100 dólares en la bolsa a Estados
Unidos donde trabajó lavando platos, aprendió a hablar inglés y estudió
liderazgo, ahí se enteró de que la gente quiere ganar dinero, pero más que eso
quiere recibir estímulos. Después volvió
a México y más tarde su dominio del inglés le abrió las puertas para
capacitarse en Ginebra, Suiza. Al volver
a su país formó su propia fabrica de perfumes en el garaje de su casa, empresa
que hoy exporta productos mexicanos a 11
países, incluido España. Sus sueños son tantos que no me alcanza el espacio
para escribirlos, pero lo que es cierto es que los tiene y muchos, entre más
lejos llega más sueña y cuando habla de ellos cierta emoción ilumina su mirada,
como si en sus adentros ya los viera realizados. Nunca supe cuanta gente vive hoy de lo que él
inició, pero estoy segura de que mucha. Él sigue creyendo que los estímulos son
muy importantes, incluso más que el propio dinero. Pues la felicidad es, dice,
un tema cultural.
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