lunes, 24 de febrero de 2014

¿Cual es la diferencia entre mejorar las cosas y hacerlas mejor?


Hoy, mientras me deleitaba desde el avión con uno de los amaneceres que más me gustan, subrayé en el libro la frase: no es lo mismo mejorar las cosas que hacerlas mejor. Me detuve en el acto a reflexionar y me di cuenta de algo.  

Para tener éxito se requiere de un gran esfuerzo creativo pero además crítico, evaluarnos momento a momento, sin juzgar. No es fácil, requerimos, en palabras de mi compadre: "encontrar al tiburón que llevamos dentro" El tiburón es esa parte de nosotros  que lo quiere todo, que no se conforma y nos lleva a  nuestro más alto grado de incomodidad, a veces está dormido, ese puede ser un problema.

Al encontrar las fallas, no debemos juzgarnos, pues no se trata sólo tener éxito, al final nada cuenta si no te diviertes.  Observar la  realidad tal y como es nos hace libres, pero cambiar las circunstancias nos convierte la mayoría de las veces en lo que queremos ser. 

Para encontrar al tiburón, creo, debemos antes que nada conocer la opinión que tenemos de nosotros mismos y si es mala, cambiarla. Si me creo un perdedor seré un perdedor, si me creo un campeón, ¿Qué seré? pues un campeón.  No es fácil cambiar lo que creemos de nosotros, pero lo que tú ves hoy reflejado en el espejo es casi siempre lo mismo que lo que los demás verán en ti mañana.

La fuerza esta en la decisión, saber que cada ser humano tiene la plena capacidad de crear su propio destino y visualizarlo.

Después solo tienes que proteger tu sueño, concentrarte en los detalles y tener la firme convicción de que todo es posible.


Sin más peroratas, descubrí que la diferencia entre mejorar las cosas y hacerlas mejor esta nada más y nada menos que en quien lo hace, por supuesto que me quedo con la segunda.

jueves, 13 de febrero de 2014

VISIÓN


Ayer termine “Cambios” de Mo Yan. Un libro de esos con finales que lees en la mañana y te pone de buenas todo el día, una biografía escrita en forma de novela que salta de un momento a otro dejándote mucho en que pensar.

Como la vida de tantos otros hombres de éxito a Mo Yan le pasa de todo, quiere ser escritor pero ejerce varios oficios para hacer dinero. Al mismo tiempo sigue su sueño, ese mismo que visualizo desde su infancia.

Con lo que me quedo es con el hombre visionario, ese que no tiene idea de cómo le va a hacer pero que sabe lo que quiere y va por ello.  Definitivamente cuando encontramos lo que le da sentido a nuestra vida es fácil tomar decisiones y renunciar a lo que no nos acerca a nuestros sueños, así como decidirse por lo que si lo hace.

Es definitivo, cuando conocemos nuestros "para qués" podemos soportar cualquier "cómo".

Amo lo que soy y amo lo que hago, pero amo más aún pensar en lo que me convertiré.  Eso es lo que hace que me levante de la cama cada mañana.

domingo, 9 de febrero de 2014

CREO EN MI CORAZÓN SIEMPRE VERTIDO, PERO NUNCA VACIADO


Corazones  curiosamente encontrados en alguna mina de la Ruta de Cuarzo, Chile.

Doy un sorbo al café de la mañana de domingo, tengo puesta la ropa deportiva pero no me animo a salir a correr. Entonces me atrapa de nueva cuenta la idea que en los últimos días me tiene algo consternada.

Sinceramente admiro a las personas que se casan con quienes dicen, es el amor de su vida. Estuve haciendo cuentas y en mis 31 años he conocido 7 veces al amor de mi vida. Si, de verdad, ya se que la tercera no es la vencida, ni la cuarta, ni la quinta, ni la sexta, ni la séptima…

He visto en aquellos ojos los ojos de mis hijos y he abierto mi corazón de manera tal que pareciera que había un mundo antes y otro después de tener la fortuna de pasar tiempo con “él”. He mirado las estrellas y la luna con esa seguridad de que existen única y exclusivamente para que nosotros dos podamos mirarlas. He visto en mi mente a esos especímenes masculinos llenos de arrugas, ya bien viejitos acompañándome al mercado y peleando por cualquier tontería.

Luego, algo pasa y antes de que nos demos cuenta la historia acaba.  Pasan unos meses, vuelvo a leer poemas y la historia mágicamente vuelve a comenzar.

En fin, esto no es la exposición de una serie de historias inconclusas, sino la historia misma, mi historia.  (Una forma de acercarme al intríngulis del amor, ja tenía ganas de usar la palabra “intríngulis”) Que de alguna manera es la misma historia de muchas personas, hombres y mujeres que en una constante búsqueda, tal vez dejaron de creer en el amor. Sin embargo, si que hay algo en  que creer, en nuestra capacidad de amar, que si el amor dura mucho o poco, que mas da. Lo importante es no perder la capacidad de recomenzar. 

Como dice mi amada Gabriela Mistral,  no dejar de creer nunca en nuestro corazón, siempre vertido pero nunca vaciado.


Ahora si, a correr y a publicarlo en Facebook, que si no, no cuenta el entrenamiento.