jueves, 29 de marzo de 2012

¡SI NO NOS DEJAN SOÑAR, NO LOS DEJAREMOS DORMIR!

*Imagen: Autor desconocido
Locales cerrados, servicios de transporte reducidos al mínimo, paredes rayadas con aerosol, frases como “si no nos dejan soñar no los dejaremos dormir”, basura por todas partes.  Eso es lo que yo veo este 29 de marzo en Madrid.  Será porque en México nunca nos hemos lamentado tanto una crisis o porque no nos gusta pelear, será porque tenemos problemas más serios o porque no estamos acostumbrados a que el Estado nos proteja tanto, pero a mi la huelga me parece un exceso. El motivo, la propuesta de reforma laboral que entre otras cosas invierte la presunción legal en los procesos laborales, esto provoca que las empresas puedan despedir a sus trabajadores con mayor facilidad.  Como abogada especialista en materia laboral,  siempre partidaria de la libertad de expresión considero prioridad  levantar la voz para defender las condiciones laborales, el trabajo digno, la seguridad social, los salarios justos, pero también entiendo que si las empresas no son apoyadas por políticas públicas están condenadas a una ruina segura.  De donde esperan que los parados (desempleados en México) que el gobierno se saque los trabajos que piden.  ¿De la inversión extranjera?  ¿Qué país quiere invertir en España si los trabajadores tienen 30 días de vacaciones y  tantos días feriados, si cuando dan las 2 de la tarde parece que se les caen las manos y por supuesto a media mañana salen por el respectivo almuerzo? Yo me caso con la idea de que cada quien tiene que poner su granito de arena y si quieren huelga que la hagan, pero que en lugar de buscar causar molestia que hagan la diferencia. La participación debe ser libre, mucha gente que quería ir a trabajar hoy en España no pudo o tuvo que salir de su casa hasta 2 horas antes, vamos, los propios huelguistas se quejan de que no hay taxis para ir a manifestarse.  Me encanta la rebelión, pero voto por  la construcción y no por la destrucción.  Por la oposición propositiva, esa que suma, esa que crea.  

sábado, 10 de marzo de 2012

YO ME BAJO EN LEGAZPI

*Imagen del fotografo turco Salih Agir
Biiiip biiiip, suenan las puertas del metro, corro para llegar antes de que se cierren; aliviada escucho un trash a mis espaldas.  Mi destino: el parque Madrid Río.  Con Rayuela de Cortázar en la mochila de estudiante encuentro un lugar para sentarme.   El vagón esta casi lleno, mas de la mitad de las personas tienen la cabeza sumergida en un libro, las demás, miran al abismo, yo no me puedo concentrar y solo miro. Entonces pienso en que todos ellos se parecen, pertenecen a un sitio al que yo no pertenezco.  Pienso que todo lo que me importa está a miles de kilómetros de distancia, me acuerdo de México y una profunda tristeza me envuelve.  Me bajo en la estación de la calle Legazpi, camino un poco y decepcionada veo el parque gris con los arboles sin hojas, sigo a la orilla del Rio Manzanares.  El aire es frio pero el sol calienta.  Observo los puentes de primer mundo, me tumbo en una banquita y cierro los ojos, el sol acaricia mi rostro, veo rojo. Entonces me acuerdo de Katy Perry y sus fuegos artificiales, cuando canta en ingles:
¿Alguna vez te has sentido como una bolsa de plástico que vuela a la deriva del viento con deseos de empezar de nuevo? ¿Alguna vez te has sentido como una delgada hoja de papel o como un castillo de naipes a punto de caer de sólo un soplido?  ¿Alguna vez te has sentido enterrado 6 pies bajo tierra dando gritos pero que al parecer nadie escucha una palabra de lo que dices? ¿Sabes que todavía tienes una oportunidad? Porque hay una chispa en tu interior.   
Respiro profundo, siento cómo el aire que entra a mi cuerpo lo llena de vida. Algo dentro de mi provoca una vibración interna, esa que hace que pese a todos los inconvenientes el alma no se marchite.  Como El Principito, logro ver con el corazón lo que los ojos no ven y de pronto vuelvo a brillar. Es como si encontrara dentro de mi todo eso que buscaba fuera, es sonreír sin necesidad de estirar los labios. Es entonces y solo entonces, cuando abro el libro en el capítulo 73.