Hoy tomó protesta como Presidenta Constitucional de la República Mexicana y Comandanta de las Fuerzas Armadas la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, quien en su discurso exclamó: no llego sola, llegamos todas.
No sé si Claudia Sheinbaum será una buena Pesidenta o no, espero que si, pero sé que su arribo al poder marcará un antes y un después en nuestro país. Hoy, mis sobrinas de 9 y 3 años ven con normalidad que una mujer puede ser Presidenta, y eso generará en ellas un entendimiento totalmente distinto de cómo funciona el mundo.
Me gusta imaginarme la cara de orgullo que habrían puesto mi mamá y mis abuelas de haber vivido para ver a una mujer dándole a otra mujer la banda presidencial.
Cuando dice “llegamos todas” entiendo que lo hace para incluirnos en su toma de decisiones, pero incluso podría entenderse como algo mucho más profundo. Para que Claudia llegará ahí, mi abuela cocinera, mi abuela costurera y mi mamá mesera, todas nuestras ancestras, quienes sacaron a sus hijos adelante pese a todas las dificultades, quienes no tuvieron oportunidad de estudiar, ni de ocupar un puesto de mando en una oficina de Gobierno, tuvieron que vivir lo que vivieron. Tuvieron que aprender a usar la fuerza de su vulnerabilidad, ser hábiles, ser persistentes, ellas iniciaron nuestros caminos porque pusieron en nuestro ADN la habilidad de nunca rendirse, entonces ellas también llegaron.
Hoy todas las niñas de México tienen esa posibilidad, no sólo como una idea, sino como un hecho. Como Roger Bannister, que fue el primer atleta capaz de correr una milla en un tiempo inferior a cuatro minutos, cuando se creía que esa marca era imposible de romper y que, tan pronto lo hizo, muchos atletas comenzaron a romperla. Así las mujeres de México hoy rompemos nuestras creencias sobre lo que no podemos hacer, así, también llegamos.
Hoy vivimos una realidad distinta.
Hoy llegamos todas.
