domingo, 18 de septiembre de 2011

DIME CON QUÉ SUEÑAS




Ignoranti, quem portum petat nullus suus ventus est. Hace 2000 años el filosofo Lucio Anneo Séneca declaró: “Ningún viento es favorable para el que no sabe hacia donde va”.  Sin saberlo, la humanidad a través de los años adolece de los mismos males.   Con aquella devoción con que Lucio Domicio Ahenobarbo escuchaba a su maestro, magníficamente expresada en la obra escultórica de Eduardo Barrón titulada “Nerón y Séneca” (expuesta en el museo del Prado) debemos analizar las palabras de Séneca y ponernos a pensar un rato. 


Personalmente no confío en las personas que no tienen una visión de su futuro. Pero no los juzgo, pues no es fácil lanzarse a soñar.  ¡81 millones de desempleados en el mundo!  Esa es la realidad de los jóvenes hoy, soñar sin esperanza, y entonces: ¿Para qué sueñan? ¿Con qué sueñan? 


Navegamos a la deriva porque no creemos que nuestro objetivo sea posible. Sin embargo nuestra dificultad para soñar va mas allá de las circunstancias en las que nos tocó vivir, más que ser un resultado, es el origen mismo. 


¡Cómo quisiera que Vincent Willem van Gogh estuviera vivo para que pudiera decirnos si algún día el hambre lo desvío! No es el hambre lo que te quita de tu sueño, es el miedo a parecer un loco lo que te hace desistir. En primer lugar debemos preguntarnos quien somos realmente y estar orgullosos de ello, a través de los años hemos creado una máscara a guisa de escudo protector. Es sorprendente como nuestro miedo al rechazo o a las críticas nos hace actuar como alguien que no somos. 


Por eso el mundo esta repleto de personas (jóvenes y adultos) que no sueñan, que navegan a la deriva, sin un destino, sin una brújula… es necesario saber hacia donde nos dirigimos, en el trayecto podremos modificar las rutas pero si sabemos a donde queremos llegar ni la más grande tormenta nos quitara de nuestro objetivo.  


La incomodidad de ser diferentes y la necesidad de “quedar bien” con los demás provocan esta terrible situación. Es preciso armarnos de valor y enfrentar a nuestros miedos. Tengamos el valor de ser quien realmente somos, de descubrir nuestra misión en el mundo y de creer en nuestra grandeza. El miedo siempre va a estar ahí, nunca se va a ir, el miedo vive en nosotros, no hay otra posibilidad que lanzarnos abrazados de él. Será entonces cuando la humanidad sepa a donde va.

jueves, 8 de septiembre de 2011

ALMA MEXICANA

*Imagen de Carlos Orduna Barrera

Durante mucho tiempo mi más grande sueño fue una constante.  Conocer otras culturas, escuchar otras lenguas, entender lo que significa estar lejos...  Me tarde 7 años en conseguirlo pero lo logré.   Estoy en la sala 26 de la Terminal 1 en el Aeropuerto Benito Juárez.  En unos minutos más vuelo a Madrid.  Llevo mi vida en 2 maletas y miles de páginas en blanco en mi computadora.  Traigo conmigo todos mis sueños y la esperanza de volver siendo otra.  Una mujer con fuerza preparada para triunfar y con la capacidad de lograr un cambio en México.

Me duele dejar a mi país en las condiciones en las que se encuentra, las generaciones que lo habitan no conocen un momento de caos y miedo más grande que el que actualmente vivimos. Pero creo en la fuerza del alma mexicana, esa que resiste, esa que se levanta.  Creo que el cambio esta en cada uno de nosotros, en lo que hacemos por los demás día con día por insignificante que parezca,  en nuestra capacidad para respetar lo que no es nuestro.  Pensar en el interés colectivo, apoyar a los más necesitados, educar…. hay tanto trabajo por hacer que una columna no me alcanza.  Pero sí cabe una promesa, mi compromiso con la persona mas importante del mundo, mi compromiso conmigo misma de que cueste lo que cueste, tarde lo que tarde, este, mi país, crecerá y encontrara la paz que hoy tanto falta.