sábado, 29 de octubre de 2011

DE LA IMPOTENCIA A LA INCERTIDUMBRE


*Imagen René Magritte, El Hijo del Hombre.

Un día decidí luchar contra la sensación más desagradable de todas, la impotencia. Entonces, pensé que quería dedicar mi vida a la profesión encargada de buscar seguridad y velar por la justicia. A los 18 años me inscribí a la facultad de derecho, encontré en la doctrina las razones y en las leyes las soluciones, 5 años más tarde baje del cielo del pensamiento jurídico para ejercer la abogacía. Fue entonces cuando descubrí la infinidad de formas en que puede interpretarse una sola Ley. Muchas maneras de ver una misma cosa, para entenderlo mejor, pongamos que el Sistema Jurídico Mexicano es una manzana, el problema es que para cada persona que interviene en un procedimiento judicial la manzana significa algo distinto, para algunas el pecado, para otras la gravedad y para otras tantas la tecnología.  En un juicio, vale lo que pensó el legislador cuando redactó la ley, las circunstancias económicas, sociales y políticas en el tiempo y lugar de los hechos que se estudian, así como el significado estricto de cada una de las palabras que contenga el artículo que se pretende interpretar, entre otras cosas. Pero el proceso es aun más complejo, pues a la hora de resolver importan mucho los valores y pensamientos de una persona, la encargada de tomar la decisión final, el juez; esto es, un juez conservador y tradicionalista no piensa igual que un juez innovador, así como el  juez que es feliz y tiene un sistema de valores sólido no piensa igual que otro a quien la vida no ha tratado tan bien.  De esta manera los abogados podemos conocer muy bien los libros y las leyes, pero en definitiva, nuestra realidad jurídica esta en la decisión y el razonamiento que se encuentran plasmados en las sentencias, en el pensamiento del juez.  Por lo que es preciso saber el contenido de la sentencias, aunque no formemos parte del pleito. Si no tenemos acceso a las resoluciones judiciales es muy poco probable que tengamos una noción clara de cómo resolverá un juez. El artículo 8º de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental obliga al Poder Judicial de la Federación a hacer públicas sus sentencias una vez que éstas han causado estado.  Sin embargo, en la practica un abogado de nuestro país puede tardar entre 4 y 6 meses en conseguir la copia de una sola sentencia (después del acostumbrado trámite burocrático por supuesto) mientras que en países desarrollados las sentencias se encuentran colgadas en la red prácticamente desde que se dictan.   Parece sencillo, pero si esta situación es muy extrema (como lo esta siendo actualmente en México) nos puede llevar a un estado de incertidumbre tal que podría llegar a ser mayor y más caótico que la temida y tristísima impotencia. 



sábado, 8 de octubre de 2011

GRACIAS STEVE


Cuando un hombre común se va, el recuerdo que deja es lo que no hizo, todo aquello que dijo que haría y dejo de hacer, cuando un hombre extraordinario nos deja, no podemos mas que pensar en todo aquello que sí hizo. Hoy al  despedir a Steve Jobs, personajes como Barak Obama, Bill Gates, Mark Zuckerberg, Jerry Yang y en general todos los usuarios y no usuarios de productos Apple no sólo pensamos en lo que Steve sí hizo, sino en la huella que dejó. 

Hombres como él marcan en la historia de la humanidad un antes y un después. Lamento en el alma la pérdida de un apasionado innovador que parecía vivir en el futuro, pero sobre todo la de un extraordinario ser humano que nunca se rindió.  

Steve fue un hombre genéticamente diseñado para permanecer en el anonimato. Un hombre que no contaba con recursos, ni con relaciones, lo único que tenía era un sueño, el soñaba con cambiar el mundo y  al final lo logró. 

Su legado espiritual más famoso fue una frase que escucho a los 17 años: “Todas las noches pregúntate si hubieras hecho lo mismo si supieras que es el último día de tu vida, si la respuesta es negativa durante varios días seguidos es momento de cambiar”. 

Creo a que todo el mundo alguna vez le ha pasado por el cuerpo el temblor que provoca la necesidad del triunfo.  Es una sensación que se sale de ti y abarca un espacio suficiente para conocer tus sueños más profundos, es un cosquilleo que se siente en la piel, que calienta la sangre.  

Pero la necesidad de triunfo no es suficiente. Lo importante viene después, en la manera en la que te comportas cada vez que recibes un no, en la fuerza con la que defiendes un sueño. Rindo homenaje al hombre que logro revolucionar la tecnología mundial, pero hago una reverencia y respeto por la eternidad al hombre que nunca temió al cambio, que defendió sus sueños, al hombre nunca se dio por vencido.