Caminar por el barrio de Malasaña en Madrid me recordó a Soho de Nueva York, los bares se me hicieron igualitos a los de Buenos Aires, el metro, aunque mucho mejor, es como el de Santiago de Chile. Me divierte encontrar similitudes con otros lugares y me deslumbran las diferencias. Desde la Torre de Hércules en La Coruña observé el Océano Atlántico y pensé: del otra lado del mar está Veracruz. Mi amado Veracruz que lo tiene todo y que se está dando cuenta. Aquí, en España, aprenden del crecimiento de países como el nuestro y envidian la cercanía con su admirado Estado Unidos. Parece raro, pero estando en Europa encuentro más simpáticos a los gringos o yankees (como les dicen aquí). Su practicidad, su iniciativa y su competitividad hacen que quiera tenerlos cerca. De nosotros en España no saben mucho, solo que hay violencia y muchos muertos, no conciben que las secretarias de los juzgados cobren por hacer su trabajo y que muchos abogados ganen juicios pagando “mordidas” a los jueces, tampoco que tomemos el tequila con refresco y no me creen que a la cerveza le pongamos chile y tomate para hacer aquel maravilloso elixir mejor conocido como michelada. Ese que ya muy pronto tomare.
En un abrir y cerrar de ojos la vida vuelca de forma extraordinaria a lo inimaginable. El objetivo de este blog es compartir las pequeñas cosas de la vida que a veces pasamos por alto invitando al lector a ser, más que un observador, un acompañante en este continuo despertar.
domingo, 18 de diciembre de 2011
INCREÍBLE MICHELADA
Caminar por el barrio de Malasaña en Madrid me recordó a Soho de Nueva York, los bares se me hicieron igualitos a los de Buenos Aires, el metro, aunque mucho mejor, es como el de Santiago de Chile. Me divierte encontrar similitudes con otros lugares y me deslumbran las diferencias. Desde la Torre de Hércules en La Coruña observé el Océano Atlántico y pensé: del otra lado del mar está Veracruz. Mi amado Veracruz que lo tiene todo y que se está dando cuenta. Aquí, en España, aprenden del crecimiento de países como el nuestro y envidian la cercanía con su admirado Estado Unidos. Parece raro, pero estando en Europa encuentro más simpáticos a los gringos o yankees (como les dicen aquí). Su practicidad, su iniciativa y su competitividad hacen que quiera tenerlos cerca. De nosotros en España no saben mucho, solo que hay violencia y muchos muertos, no conciben que las secretarias de los juzgados cobren por hacer su trabajo y que muchos abogados ganen juicios pagando “mordidas” a los jueces, tampoco que tomemos el tequila con refresco y no me creen que a la cerveza le pongamos chile y tomate para hacer aquel maravilloso elixir mejor conocido como michelada. Ese que ya muy pronto tomare.
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