¿Te imaginas cómo te sentirías si pudieras olvidar todas tus preocupaciones? Así es como me siento cuando estoy nadando en una alberca o en el mar. Cuando estoy en el agua, todos mis problemas desaparecen.
Mi nombre es Diana Alondra González Villanueva, y si hay algo que realmente amo, eso es nadar.
Una de las cosas más bellas de la natación es mi equipo. En él, hay todo tipo de personas, cada una de ellas representa un sentimiento y nos complementamos unos a otros. Si prestas atención, puedes notar quién es quién en el equipo. Betty es ironía, Vicky es alegría, Pily es disciplina, Ana es amargura, Jannet es esfuerzo y yo soy pasión.
No sabía por qué mi equipo me había llamado "Pasión", así que les pregunté ... y sus respuestas me recordaron algunas cosas:
Soy hija de un matrimonio de comerciantes Hugo y Rosalía, nací en la Ciudad de México. Después de mi, cuando tenía dos años nació mi hermano Víctor Hugo. Mi gran amigo y cómplice. Debido al negocio de mis papás, cuando tenía 7 años nos fuimos a vivir a Xalapa, Veracruz. Todavía recuerdo lo impresionada que estaba al llegar ahí, cuando caminaba sus calles empedradas con olor a flores. En aquel tiempo era reamente tímida, todo me daba miedo. En las fiestas, me recuerdo escondida en los vestidos de mi mamá, mientras otros niños golpeaban a las piñatas. Tenía mucho miedo de estar en medio de esa enorme multitud.
Con el tiempo he aprendido que el miedo más que ser un freno es una medida. Si algo te asusta, es que realmente merece la pena hacerlo.
Cuando aprendí a hacer clavados, mi entrenador me enseñó una nueva técnica que consiste en poner una pierna delante de la otra y sostenerte del banco. Después, dar un salto en horizontal, bajar los brazos, estirar el cuerpo, levantarlos brazos detrás de la cabeza y dirigirte directamente al agua. ¡Todos estos movimientos en solo segundo o menos! ¿Se imaginan cuántas veces me golpeé en el agua? ¡Eso fue una catástrofe! Pero lo intenté, lo intenté y lo intenté. Finalmente después muchos intentos pude hacerlo bien.
Sobre esta experiencia, puedo decir que tanto en el agua como en la vida, estoy cometiendo errores todo el tiempo, pero aprendo sobre ellos y nunca me rindo.
Otra característica particular de mi personalidad es que nunca pierdo la esperanza.
Hace unos años mi mamá enfermó. Mi hermano y yo estábamos en el hospital. La doctora nos dijo que mi mamá estaba muy delicada. Tenía muchas infecciones, y estaba muy débil. Nos dijo que sólo tenía un veinte por ciento de posibilidades de vivir.
En ese momento miré directamente a los ojos de la doctora y dije: "Veinte por ciento es suficiente para mí. Si mi mamá está luchando yo también lucharé con ella. ¿Que necesitas de mi?"
Mi mamá luchó mucho y con Dios tomándonos de las manos, ella pudo ganar esa batalla.
Como pueden imaginar, mi vida no es perfecta, como todas las vidas. Tiene subidas y bajadas, pero me esfuerzo cada día para encontrar magia en ella.
Por eso, mis amigos me dicen que tengo un súper poder. Consiste en la forma en que puedo ver las cosas. Por que puedo ver en la situación más difícil una oportunidad. En las dificultades tengo un mantra: cada desafío es una bendición. Cada desafío es una bendición. Cada desafío es una bendición.
Entonces, al pensar en todo esto pude entender por qué mi equipo me llama Pasión.

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