sábado, 9 de julio de 2011

ASIENTO 78B

*Imagen de Muhammed Muheisen

Asiento número 78B, vuelo KL0685, destino… el mejor de todos, de regreso a casa. Tres meses antes de partir a Ginebra me encontraba esperando el postre en el restaurante Puerto Madero de Masaryk. ¿Y qué opina usted abogada de la reforma de la Ley Federal del Trabajo? La respuesta me llevó a la 100ª Conferencia Internacional de la Organización Internacional del Trabajo con sede en el edificio de la ONU de Ginebra, Suiza.  Para entrar por primera vez en mi vida al Palacio de las Naciones elegí un traje gris claro que en México me chulean mucho y unos tacones del 10. Mientras en el cafecito puede escucharse un extraño bullicio producido por conversaciones en varias lenguas en las salas de reunión trabajadores, empleadores y gobierno de 155 países llegan a puntos de acuerdo sobre seguridad social, trabajo doméstico e inspección y administración del trabajo. En un espacio como ese la sonrisa y el contacto visual resultan ser el idioma universal. Venezuela en esta ocasión fue el país con comentarios menos constructivos;  Brasil, el número uno en creación de empleo, compartió su experiencia; Japón explicó su política económica y agradeció a las naciones unidas el apoyo tras el terremoto y tsunami. Sentí que desperté y que algo se movió en mi espíritu al escuchar a  jóvenes militantes de la revolución de Yenem, Túnez, Egipto y Argelia, quienes niegan que la conocida “Revolución de Facebook” se deba a la red social.   Sus ojos brillan y su fuerza se siente.  El “Yo no conozco el significado de la palabra imposible” pronunciado entre lágrimas de emoción, impotencia y esperanza de Samera Abdulah retumba en las paredes del Palacio de las Naciones como un eco que permanece.  Me quedo con la intensidad de su mirada y la energía de su presencia como inspiración para hacer la diferencia en Xalapa, en México y en el mundo.

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