viernes, 19 de agosto de 2011

OLOR A LIBERTAD

*Imagen: Autor desconocido


En la puerta principal del reclusorio de Pacho Viejo espero impaciente a que salga mi cliente. Para cumplir con el protocolo de seguridad se cierran y abren candados. Mientras Rocío cruza el gran portón observo su mirada de incredulidad, las lagrimas de emoción, las ganas de no volver nunca… Respira profundo, pareciere que disfruta el olor de la libertad.

Cuando una persona toca el centro de lo que le aflige encuentra su verdadero valor, aprende a descubrir de lo que realmente está hecho. En una vida tan rutinaria no existen sueños ni posibilidades, cada día se celebra un día menos de pesar, de cumplir con la exigencia de estar vivo.

Ellos conocen sus barrotes y saben lo que significa ser libres, muchos de nosotros vivimos en nuestra propia cárcel, no podemos ver nuestros barrotes pero tampoco somos capaces de respirar el olor de la preciada libertad. 

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